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Malala Yousafzai: la Nobel más joven del mundo

¿Dónde estabas a tus 15 años? Cerrá los ojos e imaginate, ¿te podés ver?

A esa misma edad, Malala Yousafzai estaba subiendo al bus escolar cuando un hombre armado entró y gritó su nombre, justo antes de dispararle tres tiros y de que una de las balas le atravesara el hombro.

Malala nació el 12 de julio de 1997 y creció en el distrito Swat Valley, al noroeste de Pakistán. Su padre es un diplomático paquistaní que siempre luchó por el derecho a la educación. De hecho, en 2008 dirigía una escuela de niñas hasta que ese año los talibanes tomaron el control de la región: prohibieron los televisores, la música y la educación para las mujeres, entre tantas otras cosas. Y si alguien se oponía o daba su opinión, aplicaban severos castigos, incluso la muerte.

“Fui a la escuela con miedo porque el Talibán había emitido un edicto en el que prohíbe que las niñas asistamos. Mientras estaba yendo escuché a un hombre decir ‘Te voy a matar'. Apuré el paso y cuando miré hacia atrás el hombre venía detrás de mí. Pero, para mi gran alivio, estaba hablando por teléfono así que debía estar amenazando a alguien más”, escribía Yousafzai el 3 de enero de 2009 en su primer artículo para la BBC bajo el pseudónimo de Gul Makai que, de hecho, le gustaba más que su nombre verdadero cuyo significado es ‘dolor afligido’, una definición que se aleja de su personalidad valiente y diligente.

A sus 11 años se convirtió en la militante más jóven del mundo. Día tras día, escribía notas a mano contando su vida bajo el régimen del Tehrik Taliban que un reportero se encargaba de escanear para enviar a la BBC. En ellas informaba sobre el cierre de cientos de escuelas para niñas, la ocupación militar en las calles y los asesinatos en la vía pública, entre otras atrocidades.

Como los talibanes tenían el control de todos los medios y regían con miedo, había poca información que se filtraba al exterior. No obstante, gracias a las publicaciones de “Gul Makai”, esta problemática se hizo visible y sus artículos se volvieron tan conocidos internacionalmente que para marzo de 2012 su identidad había sido revelada.

Pero si había algo que la asustaba más que los terroristas, era que las mujeres pierdan el derecho a la educación. Así que siguió hablando y defendiendo sus ideales, hasta que el 9 de octubre de 2012, a sus 15 años, le dispararon. 

Un helicóptero la trasladó de urgencia a un hospital militar en Peshwar y mientras su padre la acompañaba, le pedía a sus familiares que iniciaran los preparativos para el funeral. Había pocas chances de que sobreviviera.

Sin embargo, su cuerpo fue tan fuerte como sus convicciones y Malala salió de su estado crítico: dos meses después del atentado pudo ser trasladada a Inglaterra para su rehabilitación. El incidente tuvo una gran repercusión a nivel mundial, a tal punto que la ONU lanzó una petición a su nombre exigiendo que todos los niños estén en la escuela a finales de 2015, lo que ayudó a que Pakistán ratifique el derecho a la Educación.

Una vez recuperada, celebró sus 16 años dando un discurso frente a miles de personas en la sede central de las Naciones Unidas de Nueva York: “Un niño, un maestro, un libro y un lápiz pueden cambiar el mundo”, toda la asamblea se puso de pie para ovacionarla.

Ese mismo año se publicó el best seller “Yo soy Malala”, una autobiografía escrita por la periodista Christina Lamb. Aunque no fue la primera, ya que en 2009 el periodista del New York Times, Adam B. Ellick, había filmado un documental sobre su vida.

Entre los numerosos reconocimientos y homenajes que recibió, se destaca el Premio Nobel de la Paz, que le fue entregado en 2014 por su lucha contra la supresión de los jóvenes y por el derecho de todos los niños a la educación. Así, a sus 17 años, se convirtió en la persona más joven de la historia en recibir un Nobel.

Actualmente tiene una fundación, Fondo Malala, dedicada a reunir ingresos para invertirlos en las niñas alrededor del mundo que no pueden asistir a la escuela por problemas económicos.

En 2020 Yousafzai terminó sus estudios de Filosofía, Política y Economía en la Universidad de Oxford. Hoy en día sigue dando discursos sobre la importancia de la educación y el rol fundamental del diálogo para solucionar problemas políticos y bélicos. En sus 24 años de vida, no sólo ya ha influido para terminar con una dictadura sino que es una inspiración para millones de mujeres.

Por Agustina Urbano.

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